el paciente y

Recuerda, el otro lado del fonendo, siempre estará más frío

 

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Volver a volver

Siempre hay un "volver a volver", decían. Efectivamente.

 

Quién me iba a decir, pero yo he tenido el mío propio. En su momento casi juré con rabia un tímido "jamás", pero, fue tan de pegatina, que mírame. Y menos mal.

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La

PUTA

Colu

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Corazón de cuentos

Eran las 22:30 h de un martes de una semana cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera. Uno de sus guiones ya escritos entre los dos. Ambos, lo seguían al pie de la letra, de las letras de aquel tocadiscos vintage. Cada martes, el reloj parecía que perdía su tic-tac, las manecillas se quedaban embobadas viéndolos bailar. Daba igual lo que sucediera fuera de aquel salón, ellos tenían una cita el uno con el otro. Aquel martes, empezó a sonar "your latest trick" y el perfume se extendió. No profesionales, sólo pasos que se dejaban llevar el uno del otro. ¿El único requisito? Debían estar tan tan cerca que no se perdiera ni la más mínima ráfaga de ese hedor en aquel abrazo.

El de ella, olía a hogar, a familia, a domingos por la tarde abrazado a las faldas de tu madre, a un nunca lo olvidaré, a un siempre tú y yo. El de él, era el de un te seguiré toda mi vida si me dejas, el de un ciego presto a su Lazarilla, a casta, a lealtad. Tenías que verlos bailar. Era una locura cómo se donaban alma, parecía que ambas pupilas sólo estaban adiestradas a ese braille, desaprendiéndose el uno con cada retumbo del corazón del otro.

 

Después de unos minutos, aquel martes, él le susurró al oido: "Bailas en mi corazón desde aquel primer día que te conoció. Tus pasos de baile en él son el hilito al que siempre seguirá".

Dr. Desastre