• Dr.Desastre

Diario de un #2MIR20: Punto de pivote

Actualizado: jul 5



Damas y caballeros, ya está. El show "pre" terminó, el "intra" se llevó a escena y tras su a priori dulce punto...y seguido, ha dado comienzo la era "post" MIR.


¿Que cómo fue la intra escena? Podríamos definirla como "curiosa". Como para toda buena función, constaté una y otra vez la hora de inicio así como la de citación, no sin antes repasar tropecientas veces el escenario donde tenía que personarme. Tenía decidido el atuendo desde hacía dos semanas: ante todo y sobre todo (aunque faltando a mis principios de camisa y pantalón) ropa cómoda, así que, chándal y camiseta sport (para ser más exactos una que comparto con mi sobrino). De atrezo para mi sport atuendo, la consigna era clara, pocas cosas aunque muy importantes: en primer lugar, DNI, DNI, DNI, DNI ¿Llevo el DNI? Sí, ¿Seguro? Voy a ver. DNI. DNI. ¿No estará caducado? Coño, caduca en Abril, ¿No me dirán nada no? Cállate. DNI. DNI. DNI. Bien, DNI. Además, cogí dos chocolatinas de esas del niño rubio con ojos azules sonriente (bueno, ahora ya no es tan niño), dos bolígrafos funcionales (por supuesto, el principal era con el que había estudiado en las últimas semanas, ya que durante la preparación gasté 3 como él; y el suplente, nuevecito) y uno que no pintaba, pero fue con el que mejor nota saqué en los simulacros (manías tórpidas de estudiante). Para completar, un rotulador naranja con el que durante la preparación marcaba las preguntas con duda, un reloj analógico (fue con el que hice mi primer MIR, regalo familiar) con pila cambiada dos días antes y por último, aunque más importante, la lata de refresco de mi escritorio de estudio de todos estos meses donde pone "abuela". Sí, la puse en mi porción de pupitre durante todo el examen, a mi ladito.


Si hacemos un recuento rápido, tampoco eran tantas cosas en comparación con lo que te recomiendan las academias de preparación del examen MIR las semanas previas a la fecha, afanándose en aleccionarte de todo aquello susceptible de llevar a la guerra, ¡digo! al examen, veamos: un neceser transparente de esos para viajar en avión donde debéis meter mínimo tres bolígrafos funcionales (dos azules y uno negro), dos relojes no smartwath (por si uno falla...), crema para el picor de manos, 4 tapones para los oídos (juraría que...) paracetamol e ibuprofeno por si te entra la migraña o el dolor de cabeza durante el examen, una botellita pequeña de agua, algo dulce (sin olor desagradable y abre fácil) como galletas, chocolatinas, toke, brownie etc etc...a poder ser en cantidades para repartir a todo aquel que te encuentres por el camino o en su defecto para una dosis fija de 2 bocados por pregunta (y hay 185), clips para sujetar la plantilla del examen a la hoja de calco, DNI, DNI, DNI, DNI, DNI, PASAPORTE, PASAPORTE, PASAPORTE, ¿Las dos cosas? Sí, por si en el camino o antes de entrar o ya dentro del aula se te pierde el DNI que puedas entregar el PASAPORTE. Creo que no me dejo nada. Seguro que os preguntaréis, ¿Y la gente de verdad lleva todo eso? SÍ.


Y el ejemplo lo tuve bien cercano, más exactamente a ambos lados. A mi izquierda, una mujer que llevaba para más inri, dos de esos neceseres (¿por qué? Ni idea) que ocupaban tanto espacio que uno de ellos literalmente estaba casi encima de mis folios de examen. Ante tal percance mírico, le miré amablemente, me miró amablemente, le pregunté amablemente si esa bolsita era suya a modo de "me está molestando, por favor, ¿Podrías quitármela?", ella también amablemente contestó un cálido "sí, es mía" y el neceser para su subsistencia en los próximos cuatro años, siguió allí posado, en el mismo sitio. Pues empezamos bien, pensé. A mi derecha, un chico que llevaba (además de los bolígrafos y demás herramientas) dos cajetas de chocolatinas de esas del niño que ya no es tan niño rubio con ojos azules sonriente pero de la marca Hacendado, que tuvo a bien expandir a modo de teclas de piano en todo su alrededor. Yo conté no menos de 20 teclas. La madre que me...


Y así, de esas guisas y con tales compañeros de reparto, empezó la función. Al principio, como es normal, sensación de nerviosismo e inseguridad pero, conforme iban pasando los minutos y las preguntas me fui sintiendo cada vez más a gusto. Incluso disfrutando con ello. Bueno, salvo cuando dos de los supervisores de ese aula decidieron ponerse a comentar (como si de un bar se tratase) las últimas buenas nuevas casi al lado mía. Sin pensármelo dos preguntas, me volví hacia ellos y con gesto amable y cara de diablo les pedí que se callasen.

Las 4 horas de función se pasaron y como todo buen actor, tienes una levísima y sesgada visión de cómo ha podido ser la actuación. Eso siempre te lo terminan mostrando los aplausos o abucheos de tu nota. Yo cuando salí de aquel escenario, sólo quería abrazarla y que me susurrara un cariñoso "ya está". Qué sensación de fragilidad, como cuando un niño debuta por primera vez en el cole y ve a su mamá tras ello...


¿Mis vanas sensaciones y estimaciones? Buenas. Y hasta aquí voy a comentar sobre ello, pues en mi historial cínico consta que en 2014 también todo parecía de color de rosa y al final...


Hace justo 2 semanas que fue la función y en aproximadamente 2 semanas, sabré si recibo aplausos o abucheos. Me hallo, como todos mis compañeros, en ese punto de pivote sobre el que se balancea la ilusión e impaciencia.


Lo que sí me voy a decir desde ya (a pesar de la inquietud de la desinformación o pecar de precoz) es que, ¡Felicidades!, felicidades por haber vuelto a luchar por lo que quieres otro año más, sin perderle nunca la cara a tu ilusión, felicidades por no faltar a tus principios, a los de siempre, a los únicos que te enseñaron, felicidades por no dejarte llevar por la derrota, por el fracaso, por aquella amarga sensación de inutilidad que te acompañó varios meses, felicidades por secarte las lágrimas de auto decepción apretando fuerte los dientes cuando se volvían a derramar gotas de esfuerzo, felicidades por estos últimos meses que fuiste a más a pesar del cansancio, por seguir aprendiendo hasta del último punto y coma de cada concepto que fallabas y volvías a fallar, felicidades por tener el entorno que has tenido, porque te han dedicado tanto cariño, que tardarías varias vidas en devolverlo...


En resumen, felicidades por volver a ser tú, Jesús.