• Dr.Desastre

¿El mismo guión siempre?



En los comienzos de este blog, como es normal, me dediqué a ir visitando páginas de compañeros del mundillo de la salud y me encontré con dos artículos que me interesaron desde el primer momento, pues me sentía bastante cercano a lo que debatían y precisamente, tengo una historia que contar con la que de nuevo, me gustaría abrir el debate y que los muchos médicos de familia que nos siguen, participen y expongan su opinión.  Esta historia me vino a la cabeza cuando leí el artículo "Estudiantes, profesores, facultades y MFyC" del blog "Paradigmedical" (el cual os recomiendo) que contestaba a otro artículo publicado en el blog "El desembarco de la flota" titulado "Hoy no es un día cualquiera" (por supuesto, este último también os invito a visitarlo).


Aquel día me dirigí al centro de salud que me habían asignado en las prácticas de la asignatura de medicina preventiva.  Era el primer día, y como bien sabrán los estudiantes que estáis leyendo esto, siempre vas con una "cosilla" en el estómago por ver qué te encontrarás o por ser un poco más extremista, si ese día tocará que "metas la pata".  Al llegar, lo típico, nos asignan al médico que se va a encargar de nosotros, o mejor dicho, al que tendremos que seguir y posteriormente, mi compañera y yo nos fuimos a la consulta del mencionado médico.


La verdad es que todo discurría como nos imaginábamos, una consulta, pacientes que entran, médico que les escucha y ayuda y la mayoría de casos muy similares; y por supuesto, teníamos que estar allí hasta que se terminara la lista de los pacientes que había citados para ese día.  Pasado un número importante de pacientes, pude comprobar y no os engaño, que el diálogo entre médico-paciente que había en cada caso era aproximadamente el siguiente:

- Hola, buenos días!-decía el paciente mientras se sentaba-.

- Buenos días!-contestaba rápidamente nuestro responsable-.

- Pues mire, vengo a que me recete: esto, esto, de esto me queda ya poco, de esto                   también y...si quiere de esto otro también, por no venir otro día a por la receta-decía el paciente mientras sacaba los típicos trocitos de cartón en el que viene el nombre del fármaco-.

- Si, no hay problema.


Y posteriormente, el médico imprimía una cantidad ingente de recetas que bien nos recordaban a mi compañera y a mi, lo que podía ocupar mismamente un tema de cualquier asignatura de la carrera.

A mí, si os soy sincero, me llamó bastante la atención que más del 75% de los pacientes de aquella mañana fueran protagonistas del mencionado diálogo, y pensaba, ¿Este hombre hará esto todos los días? Decidme especialistas, ¿Esto os ocurre a menudo?

Y es que, después de aquella mañana no me extraña que mucha gente, cuando habla de los médicos, diferencia claramente entre los "firmarecetas" y los médicos especialistas.  Para ellos, estos últimos son los verdaderos, los que valen, los que han estudiado más, los más importantes, guapos, inteligentes y una serie de adjetivos que para nada se asimilan a la realidad.  

Pero aún quiero ir más allá con este artículo; ¿Sólo la gente de la calle, es decir, los pacientes, ven a los médicos de familia como "firmarecetas"?

Ya os digo yo que no, que he oído en más de una ocasión a algún que otro compañero/a de carrera decir ese mismo término, pero, creedme, la culpa no es de ese alumno/a, que quizás peque de ignorante, es de la imagen que nos dan algunas prácticas (como la mía que relato hoy) que realizamos a lo largo de la carrera, que nos dan una imagen infravalorada y no del todo real del especialista en atención primaria.  Y me posiciono a favor de esto último dicho, ya que tengo la suerte de tener un hermano médico, especializado en medicina de familia y comunitaria, al que he acompañado alguna que otra vez para quitarme "el mono" de ver pacientes y ello me ha hecho "redescubrir" esta bonita especialidad.  Deciros, lectores en general, que para nada estos especialistas son unos meros "firmarecetas", al contrario, saben de todo y son capaces de tratar desde un simple resfriado (como os podréis imaginar) hasta una hipertensión, pasando por una diabetes para por ejemplo terminar en saber aconsejar/seguir a una paciente anoréxica.


De igual modo, y para terminar, me gustaría hacer desde este humilde blog, un llamamiento a las distintas facultades (no sólo a la mía); que reinventen o reestructuren el modo en darnos a conocer dicha especialidad/asignatura, invirtiendo en contenidos menos "anacrónicos y vacíos" (como mencionaba Mike MMC, autor del artículo en Paradigmedical) y más en prácticas que nos muestren en su amplísima variedad en lo que de verdad consiste la atención primaria.


Y todo visto, desde la perspectiva de un estudiante de quinto de medicina...