• Dr.Desastre

Como un niño con bata blanca. Parte II.



Hoy el día de prácticas ha sido formidable.  Conozco más a los niños, ellos me conocen a mí, ya van perdiendo el miedo al "nuevo" de la bata blanca y puedo bromear con ellos aceptándome como uno de su pandilla.  Además de ello, hoy precisamente ha sido formidable por otro gran hecho!


Como en los dos últimos días, me he levantado con muchas ganas de llegar a la planta, de volver a ver a los pequeños y en definitiva, de disfrutar aprendiendo.  Sí, me he levantado con una sonrisa pese a que los mosquitos esta noche han decidido dejarme como un colador, un poquito de compasión señores mosquitos murcianos!!! :P

Ahora enserio, cuando he llegado a planta, me he ido asomando por casi todos los "box-habitación" y los "moñacos" estaban desayunando; parecían personitas mayores, pues, en una mano tenían la galleta mojada en leche, en su bandejita la taza, con la otra mano el juguete de turno y en un ladito del tablero un cuento, que para ellos obviamente es como el periódico para nosotros.  Bonita estampa.  Todos me miraban, algunos se reían y otros pensarían, ¡qué quieres! Estoy desayunando, ¡un poquito de tranquilidad! Ya sea por lo uno o por lo otro, es bonito llegar al día siguiente y comprobar que están "bien".


Después de realizar la burocracia mañanera, nos hemos dispuesto a ir a visitar a los niños, ni que decir tiene que es el momento que más espero.  Pero esta mañana ha sido diferente, había que realizar una punción lumbar (de forma resumida, es pinchar con una aguja en la parte baja de la espalda, zona lumbar, en el espacio que dejan dos vértebras, por lo general, entre L4-L5) a la pequeñita de ojos azules y pelito rubio que me explicó el lunes cómo se hacía una espada con un globo.  Como imagináis, eso duele, pero por suerte a los pacientes pediátricos los sedan para que todo sea más fácil tanto para ellos como para nosotros.  Pues bien, nos disponíamos a realizar la punción cuando veo cuchichear a los dos residentes que están en el servicio sin parar de mirarme.  De repente, se acercan, y me dicen: "¿Quieres hacerlo tú?".  Increíble, ¡Cómo! ¿¿Estáis hablando enserio??  Para que os hagáis una idea es una prueba en la que hay que tener un especial cuidado, complicada en algunos casos y por supuesto, hay que tener bastante pericia para saber dónde pinchar y "acertar".  Ni me lo he pensado, he contestado a los dos segundos un ¡Claro que sí! alto y claro acompañado con una cara con los ojos como platos y una sonrisa de oreja a oreja.

Ha sido increíble, ¡¡era como de estar jugando en un equipo de 2ºB a pasar a jugar la Champions!!  Lo he hecho muy bien (lo han dicho los médicos con los que voy XD), todo a la primera, le he inyectado la quimioterapia por la cánula tranquilamente y todo ha sido rápido, efectivo e indoloro para la pequeña.  Aún sigo pensando en ello, muy muy pocas veces a un estudiante le dejan hacer este tipo de pruebas por la dificultad y riesgos que entrañan, pero ellos se han atrevido y se lo agradezco un montón!!! A partir de ahí iba como flotando por el pasillo, jeje, y es que los estudiantes a veces somos como parte del mobiliario, pero hoy me he sentido parte del equipo, un médico más, un niño con bata blanca que por primera vez participa en el teatro del cole y la gente le aplaude, esa sensación.


Como digo, a partir de ese momento no borraba mi sonrisa de la cara, ya que, además de lo de la prueba,  hemos ido viendo a los niñitos y bueno, todos van evolucionando muy bien, ninguno ha sufrido recaída alguna y en breve más de uno se podrá ir a su casa. 


Quería compartir esto con vosotros, este tipo de cositas son muy importantes para mí; seguro que los médicos que me leen entienden de lo que hablo.  Esa sensación de sentirte útil te da hasta más ganas de estudiar y si cabe, a mí hoy me ha aclarado un poco más qué quiero ser de mayor, seguro que lo sabéis, no hace falta que lo diga.


Hoy me quedo, cómo no, con la pequeña gran hazaña que me han dejado realizar y por supuesto, con las sonrisas que me dedican los niños; ya que, con todo lo que están pasando aún tienen ganas de sonreír a un extraño.  


Les admiro.