• Dr.Desastre

Nacer y ver la luz



La siguiente historia me ocurrió mientras realizaba las prácticas de obstetricia. Teníamos que visitar varias “secciones” de este servicio y una de ellas era el quirófano, para ver alguna que otra cesárea o cualquier otra cirugía relacionada con la materia.  La obstetricia es otra de las asignaturas que me encantan (para los que han leído mi anterior historia, si, junto con pediatría son mis preferidas!), ya que en cierta manera, también tiene que ver con los niños. 


Siguiendo con los pequeños, debatíamos en el anterior post cómo unos padres dejaban “de lado” a un niño que nació prematuro y con múltiples patologías. Como recordaréis, mencionaba que era muy frecuente en la UCI pediátrica y que hasta al propio personal del servicio no le resultaba raro ver casos así (duro, ¿eh?). Os he refrescado la memoria, porque me pasó algo parecido aquella mañana en el quirófano de ginecología, ¿Pensabais que era cruel e insensible abandonar tras cierto tiempo a tu bebé? 

Ahora os pregunto, ¿Pensáis que es cruel e insensible ni siquiera conocer a vuestro hijo recién nacido?.

Como os contaba, aquella mañana tenía asignado el quirófano de ginecología, y tras pasar por vestuarios y ponerme el pijamita verde y demás enseres quirúrgicos llegué a dicha sala. Tuve que esperar un tiempo para ver la primera cesárea y esta venía con sorpresa. Se trataba de una chica de 21 años de edad, la cual ya tenía 3 hijos (sí, sorprende) pero, a eso había que añadirle que ya le habían practicado otros 3 abortos (¿a que esto sorprende más?). Sí, habéis leído bien, este iba a ser su cuarto descendiente sin contar las tres interrupciones que también había sufrido. Pese a la sorpresa que os habéis llevado, dentro de lo que cabe es casi normal lo mencionado, en los tiempos que corren, el índice de mamás adolescentes es aún muy alto, o más del que cabríamos esperar. El por qué, pues podemos mencionar miles de razones, pero en la presente historia no nos importa.


La chica venía tranquila, sedada y preparada para la cirugía. Mi compañera y yo nos limitamos a mirar mientras que el cirujano nos explicaba el proceso (muy interesante), todo iba muy bien y cuando lograron sacar al retoño aún mejor. He de reconocer que los ojos se me pusieron como platos, como cuando vi mi primer parto natural, pero bueno, esa es otra historia que ya os contaré. Como decía todo iba perfecto, según los protocolos. Pero este último dice, que cuando sale el niño de la madre, hay que explorarlo y en definitiva afirmar que está en perfectas condiciones para de inmediato llevar al bebé a los brazos de su madre, pero en esta ocasión no iba a ser así. En la puerta del quirófano ya estaba esperando una asistente social para hacerse cargo del niño en cuanto saliese sano y salvo de aquella sala. La madre había firmado previamente que lo iba a dar en adopción, que no quería hacerse cargo de él. Esto nos lo explicaba el cirujano en privado, mientras al niño aún lo estaban examinando y a la madre le caían lágrimas de los ojos.


Ya se disponían a llevárselo cuando una enfermera se acercó a la chica y le preguntó:

¿Seguro que no quieres ver a tu hijo? -Pregunto amablemente-.

No – firme y rotundo-.


Nunca había escuchado un “no” así, os lo juro. Tras ello, la enfermera agachó la mirada y permitió que se llevaran al pequeño. Esa chica no iba a conocer jamás a su hijo, o por lo menos, no en aquella situación.


En aquel momento, si os soy sincero, me pareció cruel el hecho de ni siquiera conocer a su hijo, pero a los pocos minutos, lo comprendí perfectamente, como nos decía Luchida en el anterior post, cada uno nos defendemos como podemos, y aquella madre no estaba haciendo otra cosa que eso mismo. Seguro que más de uno/a pensáis que lo que hizo esa chica está fuera de lugar, pero ahora pensad, si no os pudieseis hacer cargo de vuestro bebe por los motivos que fuesen, ¿No os gustaría que creciera en las mejores condiciones posibles? Quizás eso es lo que le estaba brindando esa mujer a su hijo.

Os vuelvo a lanzar la pregunta, ¿Pensáis que es cruel e insensible ni siquiera conocer a vuestro hijo recién nacido?