• Dr.Desastre

Volver a volver



Siempre hay un "volver a volver", decían. Efectivamente.


Quién me iba a decir, pero yo he tenido el mío propio. En su momento casi juré con rabia un tímido "jamás", pero, fue tan de pegatina, que mírame. Y menos mal.


Volví a mi antiguo neumomundo y ¿qué te puedo decir? Que en el fondo y bajo sospecha de tristeza, me ha encantado. No sabes cuánto de menos echaba ser médico, sentirme médico, dos años de retiro son muchos para alguien yonkie de esta profesión tan últimamente, falsamente vanagloriada. Bucear entre libros no es lo mismo, no es lo mismo ser, estar...que parecer. Y yo ya quería estar, ser...y hasta si me permites, parecer. Volví a mi antiguo hospital, ese tipo de edificio tan de nadie y de todos. Con los brazos abiertos de par en par me recibió, parecía tan cambiado que en el fondo (y muy en el fondo), he podido comprobar que sólo fue un virtual punto...y seguido. No me lo pensé, acepté su abrazo tan de buena gana y con tanta ilusión, que daba igual si el amor no fuera correspondido, me hiciera una peineta o me dejara malherida mi autoestima.


Afortunado de ejercer la profesión más hermosa que existe y afortunado porque me he sentido útil en esto del covid. Hubiera preferido mil veces "no" este sentimiento, pero en esto estamos y en ello seguimos. Ha sido espectacular trabajar con personas codo con codo que sólo querían ayudar a otras personas. Personas ayudando a personas. Personas, que ponían en riesgo su identidad, por otras. Como el que dona un órgano y se conforma con la mitad, sólo y exclusivamente, por ayudar. Creo sinceramente que en cada paciente hemos donado un pedacito de nuestra alma. Hemos vivido momentos (mis compañeros más, pues llevaban más tiempo) que te puedo asegurar jamás olvidaremos, momentos de confiar, confiar, luchar, luchar, animar, animar...CUIDAR. ¿Y qué es si no la medicina? ¿Qué es ser médico? Tan simple y tan grande a la vez como esto. Si hace falta, poner tu vida en peligro por tu paciente. Tu paciente...tu responsabilidad...tu reto...tu ilusión...tu TODO.


Ahora que llega a su fin esta última aventura como neumólogo (espero), contra todo pronóstico, sólo puedo dar las gracias por este volver a volver ya que en mis epis, mascarillas y demás atuendos espaciales, no se ha impregnado ningún virus...sólo se teñían de cariño, comprensión, ánimo, compañerismo y en definitiva...amor por nuestra profesión.


Y ese amor, sólo al alcance de unos pocos, lo echaba tanto tantísimo de menos que después de finalizar mi última guardia sólo puedo decirle... Qué bonito que me hayas vuelto a sonreír.


Te veo en Obstetricia y Ginecología...